Como siempre tomo el metro en la estación de Termini, y en cuestión de media hora estoy en la Plaza San Piettro. Mi primera visita del día de hoy sera la Cupula. No hay casi gente, el acceso el bastante rapido y la cola apenas reduce a media docena de personas. Paso los controles de seguridad, pago los 7€ de la entrada y tomo el ascensor. Llego a la mi primera parada donde puedo observar el interior de la cupula y además tengo unas vistas espectulares del interior de la Basilica de San Pedro. Aprovecho para recorrer la cupula completa y recrearme los vistas y las pinturas de la cupula.
El proyecto de su construcción fue debido a Miguel Ángel, aunque no pudo finalizar su obra al morir cuando se había alcanzado el tambor de la cúpula. Fueron los arquitectos Giacomo Della Porta y Domenico Fontana, quienes terminaron levantando el resto.
Se halla encima del altar mayor y la tumba de San Pedro, y tiene un tamaño colosal, con más de cuarenta metros de diámetro y más de 130 metros de altura. Su estilo es plenamente renacentista y cuenta con una serie de ventanales que dejan pasar la luz. Su decoración interior consiste en distintos mosaicos del artista Giuseppe Cesari.

Las vistas desde el exterior aún más son espectaculares y desde luego ha merecido la pena darse el madrugón para poder llegar hasta aquí. Apenas hay un docena de turistas lo que me permite quedarme un buen rato viendo las vistas de la Plaza San Piettro y de la cuidad de Roma.

Ya de vuelta en tierra, y pasar ningún tipo de control de nuevo accedo al interior de la Basilica de San Piettro.
La Basilica de San Piettro, se levantó originariamente en el lugar donde murió martirizado San Pedro. Ordenó su construcción el emperador Constantino, hacia el año 324 aproximadamente.
Fueron necesarios más de 150 años, para terminar las tareas de construcción de la basílica. En la ejecución del templo intervinieron, Bramante que dirigió en sus comienzos el proyecto; Rafael Sanzio, quién transformo la estructura en cruz latina la griega que se diseñó originalmente; Miguel Angel, diseñador de la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor, además de otros maestros como Sangallo el Joven, Domenico Fontana y Giacomo Della Porta.

La imagen escenográfica de la fachada se debe a Carlo Maderno y, a su vez, Bernini también influyó en el carácter que presenta en la actualidad, ya que creó y remodeló entre otros, el crucero, el gran altar pontificio situado sobre la tumba de San Pedro y el ábside, además de organizar la plaza con su columnata.
Se culminaron los trabajos en 1626, y fue consagrada la iglesia de manera solemne por el Papa Urbano VIII. En su interior podemos encontrar entre otras obras la estatua de bronce de San Pedro, Piedad de Miguel Angel y el gran altar pontificio diseñado por Bernini.



Por el interior de la Basilica, accedo hasta las Tumbas Vaticanas. Me detengo durante algunos minutos delante de la Tumba de Juan Pablo II y de la tumba de San Pedro.
A mi salida, aprovecho para darme un vuelta por la impresionante plaza diseñada por Bernini.
La Plaza de San Piettro tiene una forma ovalada, y se accede a ella por la Vía de la Conciliación. Se construyó entre 1656 y 1667 durante el reinado del Papa Alejandro VII, y en cierta manera simboliza la universalidad y el gran poder de la Iglesia Católica.




El mismo Bernini ideó los suelos de la misma, los relieves de su puerta central, así como la Escala Regia y la estatua de Constantino. Cuenta con tres importantes monumentos, que son el obelisco central que proviene del antiguo Circo de Nerón, y senda fuentes que se sitúan en sus laterales.
Me dirijo a visitar los Museos Vaticanos, hay bastante cola pero corre bastante rapido así en cuestión de unos pocos minutos ya estoy dentro con la entrada en la mano y me dispongo hacer un recorrido por el interior del Museo. Hay muchisima gente dentro y por momentos es agobiante apenas se puede ver nada, hay gente por todos lados, los guías no respetan nada, y se paran en cualquier sitio interrumpiendo el paso para poder dar sus explicaciones. Hay tantisima gente que prefiero sacrificar esta visita a pesar de haber pagado 14 € por la entrada para ver solamente la Capilla Sixtina evitando del resto de las salas que me planficado para ver.
Despues de un recorrido por distintas salas del museo en las que apenas me detengo tan solo algunos minutos para ver alguna cosa que me ha llamado especialmente la atención, por fin llego a la Capilla Sixtina donde ahora si, a pesar del la cantidad que de gente que hay puedo recrearme con las pinturas realizadas por Miguel Angel.
Fue el Papa Sixto IV quien ordenó la construcción de este tesoro artístico cumbre del renacimiento, y es a él a quien se debe su nombre. Se construyó al reformar la antigua Capilla Magna, sobre el año 1480.
Además de su riqueza artística, la Capilla Sixtina ha cobrado fama por ser el lugar donde se lleva a cabo el cónclave para elegir al nuevo Papa. También se celebra en esta sala la coronación de los pontífices.
Su forma es rectangular, con unos 40 metros de longitud, algo más de trece metros de anchura y casi 21 de altura. Sus paredes se decoraron con las historias de Moisés y de Cristo, varios retratos de pontífices, y unas falsas cortinas. Los pintores que comenzaron su decoración fueron Botticeli, Perugino, Ghirlandaio y Rosselli, entre otros.
También se decoraron el coro y el escudo pontificio, que se halla sobre la puerta de entrada. Más adelante se decidió cambiar en parte la decoración de la Capilla y se encargo del trabajo al genial Miguel Ángel, en 1508.
Él fue quien pobló sus techos y sus paredes con sus magníficos frescos; en sus pinturas se reflejan diferentes escenas como el Génesis, la vida de Noe, laceración y caída del hombre, la llegada de Cristo o el famosísimo Juicio Final que se encuentra en la pared del altar, con Jesús en actitud de juzgar con el brazo levantado.
Los vigilantes de la sala están muy atentos a todo aquel que tiene una camara de fotos en su manos y le llaman la atención a todo aquel que ven con intención de hacer alguna foto, pero hay cientos de turistas y es practicamente imposible controlarlos a todos a pesar de que a cada minuto escuchas algún vigilante decir que no se pueden hacer fotos, la gente sigue haciendo fotos como si nada. No puedo evitar la tentación saco la camara y consigo tirar algunas buenas fotos.



Saliendo del Museo, y antes de continuar mi tour hacia El Castillo de San Angello a los pies del rio Tiber, me detengo en una pequeña heladeria para disfrutar de un merecido descanso. Apenas es mediodia en Roma y el calor es sofocante.
También ha sido llamado el mausoleo de Adriano, ya que en sus orígenes fue destinado a ser el mausoleo de dicho emperador y su familia. Se terminó de construir en el año 139, posteriormente se fortificó con torres, foso y muralla. Con el tiempo paso a convertirse en casa nobiliaria, y residencia papal, con suntuosos apartamentos, lujosamente decorados con frescos.
Su nombre proviene de cuando el Papa Gregorio en el año 590, mientras andaba en procesión, pidiendo que terminara la epidemia de peste que azotaba Roma, vio al arcángel Miguel envainando su espada en lo alto del castillo, lo que se interpreto como el fin de la peste.




Tras ello, el Papa mando construir una capilla en el edificio, y posteriormente se colocó una estatua del arcángel Miguel, coronando el Castillo de San Ángelo.
Aún hoy, conserva en líneas generales su estructura original del mausoleo de Adriano. Su núcleo circular es de estilo romano y el conjunto tenía una base cuadrada. Estaba revestido de mármol y rematado con una estatua de una cuadriga de bronce, que guía un emperador.
La entrada al edificio da a un patio que lleva al vestíbulo, donde nace una escalera que nos lleva a la celda sepulcral, donde se depositaban las urnas funerarias imperiales.
En la parte baja se hallan las mazmorras, que tanto temor infundieron durante siglos, por su terrible reputación como lugar donde se llevaba a cabo la represión vaticana. También se construyó en el pasado un pasadizo que conectaba con el Vaticano.
Despues de recorrer por por completo el castillo y de tomar un refresco en la terraza de la cafeteria del castillo, tomo un autobus para dirigirme a la Isla Tiberina, la isla poblada más pequeña del mundo.
La Isla Tiberina de origen volcanico fue determinante para el establecimiento, hace màs de 2800 años, de las primitivas poblaciones en las colinas romanas.
Lugar privilegiado para poner en comunicaciòn las dos orillas del rio Tiber y facilitar asì los intercambios comerciales a lo largo de la directriz norte-sur, fue desde siempre considerada como fundamental para el nacimiento y el desarrollo de la futura capital del imperio.

Entre las muchas leyendas que caraterizan su larga historia, la màs famosa es la que tiene como protagonista una serpiente. Corria el ano 293 a. J.C. y en Roma una tremenda epidemia de peste estaba matando a miles de ciudadanos. Una comisiòn de expertos tomò la decisiòn de enviar en barco unos representantes a Grecia, precisamente al santuario de Epidauro que estaba dedicado al dios de la medicina Esculapio. Una vez allì se viò que una serpiente, simbolo del dios, habia entrado en la embarcaciòn romana que abandonò solo cuando los rapresentantes regresaron a la misma Isla Tiberina.
Todo eso fue interpretado como una clara señal que evidentemente el dios griego queria que los romanos les dedicaran un templo. En el 291 a.J.C.el templo fue inaugurado, la peste desapareciò y se contruyò tambièn un edificio destinado a acoger y a curar a los enfermos.
En memoria de esto importante acontecimiento, siempre en el siglo III a.J.C., se diò a la Isla la forma de una nave cuyos restos en travertino es posible ver aùn en dia y donde se distinguen parte de la popa con el timòn y la figura del dios con su bastòn y su serpiente.
Durante la epoca medieval, fines del siglo X d.J.C, en lugar del templo de Esculapio y utilizando todas sus columnas, fue erigida la iglesia dedicada al apostol Bartolomeo, iglesia muy famosa para los peregrinos dado que en ella se conservan sus preciosissimas reliquias. En la pequeña plazeta puesta justo en frente a esta, hay en el medio una edicula con cuatros nichos donde estàn representados cuatro santos, que fue puesta allì en el 1869 en el mismo sitio donde el la epoca romana estaba el obelisco egipcio de color rosa que en la imagen de la isla-nave rapresentaba por supuesto el palo mayor.
Actualmente casi toda la superficie de la isla està ocupada por el importante hospital religioso de los Hermanos de San Juan de Dios (Fatebenefratelli): evidentemente la vocaciòn antigua ha persistido.
Cruzando el Tiber nuevamente por el puente Fabricio me dirijo hacia el Teatro di Marcelo y el Portico de Octavia.
La construcción del Teatro comenzo en tiempos de Julio César, y lo finalizo Augusto, quien lo dedico a su sobrino Marcelo, en un gesto de piedad ya que falleció prematuramente. Fue uno de los grandes teatros romanos, y su cávea tenia una capacidad de entre 15.000 y 20.000 personas.
Este teatro se levantó sobre el lugar donde se ubicaba tradicionalmente el anterior teatro provisional, ya que antes de éste, no había teatros construidos en obra. Presenta dos órdenes de arquerías, sobre las cuales levanto el arquitecto Peruzzi el palacio renacentista Savelli-Orsini, varios siglos después.
Originalmente, la fachada de travertino de más de 30 metros, contaba con unas cuarenta arcadas, que enmarcaban columnas dispuestas en tres pisos, siendo los dos primeros de orden jónico y dórico. Se estima que el tercero sería un ático cerrado con columnas corintias.

También se piensa que la sobriedad del Teatro de Marcelo se aprovecho como prototipo del Coliseo.
En su inauguración, el emperador Augusto tuvo un pequeño contratiempo al ceder su asiento y caer de espaldas. El teatro sufrió distintos daños al producirse un incendio primero, y posteriormente durante las luchas entre Vitelio y Vespasiano.
Al final quedo abandonado en el olvido en el siglo IV, para ser utilizado como cantera, como otros tantos antiguos edificios romanos. Con el tiempo pasó a ser una fortaleza a mediados del siglo XII, salvándolo de más derribos. Acabaría perteneciendo, primero a la noble familia Savelli y finalmente a los Orsini.
El Pórtico de Octavia fue dedicado por Augusto a su hermana Octavia la Menor, en el lugar del Porticus Metelli, junto al Teatro de Marcelo. Sufrió un incendio en el año 80, restaurado por Domiciano, y posteriormente por Septimio Severo y Caracalla tras un segundo incendio. Estaba adornada con mármoles y tenía muchas obras de arte famosas.

El recinto incluía una biblioteca levantada por Octavia en memoria de su hijo Marcelo, la curia Octaviae, y una schola. Se desconoce si estos eran parte de un solo edificio o eran construcciones independientes.
Durante la época medieval, fue utilizado como mercado de pescado, cuyo uso perduraría hasta finales del siglo XIX.
Cruzo nuevamente el rio para visitar el barrio del Travesere y la Iglesia de Santa Maria in Travesere.
Esta iglesia nació de un encargo del Papa Calixto en el siglo III, cuando todavía no estaba muy propagado el cristianismo. Varias partes del edificio se construyeron con mármol, y aún conserva un aire medieval, como indica su campanario románico.
Es la primera iglesia de Roma que se dedicó a la Virgen María, y la más antigua basílica de la ciudad. La tradición popular indica que es aquí donde se celebró la primera misa católica en la ciudad. Su aspecto actual corresponde a la renovación que sufrió la edificación original, entre 1130 y 1143.
Durante sus varias restauraciones, se emplearon restos de diversas ruinas y tumbas de la antigua Roma, como inscripciones funerarias y algunas columnas que provienen de las termas de Caracalla.
Destaca sobremanera su magnífica fachada, donde resaltan tanto su mosaico de influencia bizantina en su frontón, como sus pintadas paredes, ya bastante deterioradas. Cuenta con un pórtico con cinco arcos de entrada al templo.

En el interior encontramos grandes mosaicos que revisten el arco del fondo, además de los recuadros de mosaicos con la vida de María, obra de Cavallini. También hay que mencionar su llamativo techo estucado de madera, diferentes pinturas de valor, además de varias capillas con tumbas y retablos de gran belleza.

Por la tarde, visita al Mercado de Trajano. Entrada 6,5€
Antiguamente el Mercado de Trajano fue un enorme complejo de 150 locales proyectado por Trajano en el siglo II, actualmente en ruinas, es una de las maravillas antiguas que hoy en día puede disfrutarse en la ciudad de Roma. Este complejo contaba con una sala central localizada sobre la Vía Nazionale y su interior alberga el Museo Palatino. Se trata de un área comercial de forma semicircular que fue edificada en el mismo tiempo que el Foro de Trajano y se podría considerar el primer centro comercial cubierto de toda la historia.

Su construcción, llevada a cabo entre los años 107 y 110, estivo a cargo del arquitecto Apolodoro de Damasco y durante la Edad Media se adicionaron a esta edificación, varias plantas y elementos defensivos como por ejemplo la Torre de las Milicias, construida en el año 1200. Posteriormente se erigió un convento que fue derribado para la recuperación del Mercado.
Antiguamente las plantas superiores albergaban oficinas, en tanto que en la planta baja se localizaban las tiendas donde se adquirían vinos, verduras, aceite, pescados y mariscos, entre otros muchos productos.

Al atardecer decido darme un breve paseo por la Villa Borgoñese haciendo un recorrido desde la Plaza Spagna hasta la Plaza del Popolo. Casualmente coincide que es la noche de los museos así que puedo visitar el Museo Canonica de forma totalmente gratuita. No pasa lo mismo con la Galeria Borgoñesse al que solamente se puede acceder exclusivamente mediante una reserva. Quizas para la proxima vez a que regrese a Roma.









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