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11 de junio de 2009

Egipto: Aswan - Abu Simbel - Aswan (Día 9)

Aswan, Egipto -- A las 3 de mañana hemos partido desde el embarcadero hacia el punto de encuentro del convoy que nos acompañara hasta Abu Simbel, en el recinto donde se encuentra el Obelisco inacabado. Eso sí después de tomarme un café en el restaurante del barco, bueno más que café era aguachirri pero en fín supongo para despertarme un poco supongo que de algo si me ha servido.

No somos muchos en el grupo, apenas unas 10 o 15 personas suficientes para llenar una mini-van. La fiesta de las chilabas duro hasta tarde anoche y eso se nota en caras de sueño de la gente, yo afortunadamente anoche me fui a dormir un poco más temprano de lo habitual y estoy algo más descansado que los demás y eso se nota.

Poco a poco van llegando el resto de los autobuses y furgonetas que tras pasar unas extremas medidas de seguridad se quedan esperando al igual que nosotros el momento de la partida. Por fín a las 4 de la mañana sale en convoy hacia Abu Simbel (280 kms). Al cabo de un rato empieza a amanecer y soy testigo de un precioso amanecer en el desierto. La mini-van es bastante incomoda así que no consigo conciliar de nuevo el sueño, pero el resto de mis compañeros de viaje poco a poco van cayendo seducidos por Morpheus el Dios griego del sueño y eso incluye también nuestro guía que convierte el suelo de la mini-van en una cama improvisada. Ya que no puedo dormir aprovecho para disfrutar del paisaje y leer toda la información de Abu Simbel en la Guía de Lonely Planet.

Por fín hemos llegado a Abu Simbel. Precioso templo, definitivamente a merecido la pena el madrugón y el viaje de 3 horas.

Cuando por fín llegas al templo sin duda lo que más te impresiona son las cuatro enormes estatuas sedentes de Ramses II. Este templo estaba dedicado al dios del sol Ra, y encima de la puerta, justamente en medio de las estatuas, se encontraba su figura con forma de halcón tallada en la roca. Entre los colosos también podemos ver figuras representando a miembros de la familia real como a su esposa Nefertari o sus hijos, mientras que bajo sus pies sucumben sus enemigos junto a la cabeza de un coloso caída en un terremoto pasado.


El guía nos da todas las explicaciones en el exterior, ellos tienen prohibido el acceso al interior de los templos, y nos cuenta como gracias a todos los países que colaboraron en el traslado de estos dos gigantes de piedra, liderados por la UNESCO en 1960, se les pudo salvar de las aguas del lago Nasser. España que también colaboró esta operación fue obsequiada con el templo de Debod, ubicado ahora en uno de los parques de Madrid.

Finalizadas todas la explicaciones del guía, son apenas las 8 de la mañana y ya empieza hacer un sol de justicia, accedo al interior del Templo donde me quedo impresionado por su magnitud. En el interior esta probihido tomar fotos pero no me puedo resistir y a escondidas consigo sacar un par de buenas fotos.

Finalizada la primera visita voy a visitar el templo dedicado a la diosa del amor Hathor que fue mandado construir también por Ramses II para su mujer Nefertari. Este es un poco más pequeño en altura pero sorprendente igualmente. La puerta, ubicada en el centro, está vigilada por seis estatuas talladas en la roca representando las dos exteriores y las dos interiores a Ramses II y en medio de cada dos, su esposa Nefertari manteniendo el mismo tamaño que las del faraón. Bajo sus pies descansan las figuras de príncipes y princesas ramésidas.

Con esto y despues tomar algunas fotos del lago Nasser doy por terminada la visita al mayor ejemplo del patrimonio faraónico de Nubia, como he dicho antes mereció la pena madrugar y pegarte la paliza de tener que levantarte a las 2 y media de la madrugada.

La mini-van nos estaba esperando con el aire acondicionado puesto, antes de salir desayuno-pinic y a continuación otras 3 horas de regreso hasta Aswan donde llegamos sin ningún contratiempo.

Por la tarde después de comer en el barco, visito por mi cuenta los Templos de Kalabsha y Belt-Al-Waii y Templete de Kertassi todos ellos situados en la Isla Cocodrilo a las afueras de Aswan.

Salgo a la calle y tras una dura negociación consigo encontrar un taxi que me lleve hasta allí y me traiga de nuevo a Aswan por un precio razonable. Llegamos hasta el embarcadero donde tendré coger una barca, negocio con el barquero de turno la tarifa por el trayecto de ida y vuelta hasta la isla, 50 LE. Cuando llegamos a la isla, por cierto absolutamente desierta no hay ni un alma solamente un par de vigilantes, tengo que pagar otras 35 LE más por la entrada al recinto.

Kalabsha fue el nombre árabe de una población de Nubia, situada unos 50 km al sur de la primera catarata del río Nilo, en la margen oriental. El pueblo desapareció inundado por las aguas embasadas de la presa de Asuán. El Templo de Kalabsha fue construido durante el período de Cesar Augusto. Consagrado a Isis, Osiris y Horus-Mandulis –aspecto romano del dios solar nubio, Merwel–, este monumento es probablemente uno de los exponentes principales de la arquitectura en Nubia y fue construido con ladrillos de arena. El Pilono se edificó en un ángulo ligeramente inclinado respecto del resto del templo.El patio principal, con columnas tolemaicas y grandes muros da a la sala hipóstila, decorada con escenas rituales que muestran a Min, Jnum y otros dioses del Bajo Egipto. El Santuario principal es la sala más alejada, y con posterioridad fue utilizado como una iglesia cristiana. Augusto es representado haciendo ofrendas a Mandulis.



El templo rupestre de Beit el Wali, fue realizado por Ramsés II. Este templo completamente integrado en la roca está dedicado a Amón-Ra y a la triada de Elefantina. Las batallas y triunfos del faraón son relatados en sus paredes. Un patio descubierto precede a la entrada al santuario. En las paredes de dicho patio se cuentan: a la izquierda las escenas de la victoria de Ramsés II sobre los cushitas, y en la parede de la derecha las victorias sobre los pueblos del Norte: sirios y libios. El interior tiene un nicho con tres estatuas muy deterioradas. Pero lo mas bonito, son las dos representaciones que dejo: el faraón alimentado por las diosas: Anuket a un lado;Isis en el otro.


El bellisimo Templete de Kertasi. Solo dos columnas hathoricas quedan del edificio original y cuatro con capiteles florales. De un delicado dibujo y de un gran realismo. Numerosos graffiti dejan constancia del paso de viajeros de todos los tiempos...incluso de tiempos actuales...una lastima.


Ha sido toda una aventura llegar hasta allí pero ha merecido la pena, tal y como recomienda la Guía de Lonely Planet es un sitio altamente recomendable para visitar si se dispone de unas horas libres en Aswan.

Ya de regreso en Aswan y casí sin parar para descansar le pido al taxista que me deje en el embarcadero de ferrys que llevan a la Isla Elefantina. Me pide 5 LE extras por un trayecto que le pilla de camino, menudo pedazo ladrón!, cuando llegamos le doy las 60 LE que habiamos acordado y me bajo del taxi.

Tomo el ferry a la Isla Elefantina y una vez allí me dirijo primeramente al Museo Elefantina

Museo de Elefantina es un pequeño museo compuesto de 4 salas. La primera está dedicada a la época predinástica. La segunda dedicada excluviamente al Imperio Antiguo, la tercera contiene objetos del Imperio Nuevo y Medio y la cuarta de la época Baja. La mayoría de los objetos son de uso personal y cotidiano como espejos, collares, vajillas, anillos… Se pueden ver también algunas momias de carneros, que estaban consagrados al dios Jnum y tres estatuas de la XII dinastía (la más llamativa la de Sarenput). En el jardín hay una estatua de granito negro de la reina Hatshepsut. Junto a él está la zona arqueológica que voy a visitar inmediamente después.



Durante 2 horas recorro por completo las ruinas de la antigua cuidad de Abu. Quizas los mas destacable del lugar sean los templos de dedicados a Jnum y a Satet situados uno al lado del otro.

El Templo de Satet de la dinastía XVIII data de 1470 a de C., está construido sobre los cimientos del antiguo con piedra arenisca, los bloques presentan relieves que se conservan hasta hoy día en diferentes museos del mundo, y gracias al vaciado en yeso de los mismos se pudieron obtener copias para recontruir parte del santuario con unas medidas de 20 x 14 metros y levantar 32 pilares. El edificio actual que se puede visitar está compuesto de una antepatio con dos columnas hathóricas desde el cual se accede a las dependencias de culto de Satet y del dios imperial Amón.



Templo de Jnum, fue construido por Nectanebo II, aunque finalizado por los ptolomeos y los romanos. De él queda el patio y la sala hipóstila con una gran puerta de granito.

Cerca del templo de Jnum se levantaba el templo dedicado a Heqa-ib, monarca de Elefantina y Syene de fines del Reino Antiguo. Este funcionario fue divinizado y adorado hasta el Reino Medio. Está compuesto de pequeñas capillas en torno a un patio abierto.

Hoy ha sido un día muy largo recorriendo todas las ruinas (me he quedado con las ganas de conocer los los pueblos nubios de la Isla Elefantina) pero estas alturas ya estoy sumamente cansado así que prefiero regresarme al barco para descansar. Mañana será otro día y si tengo tiempo puedo regresar de nuevo para ver lo que me falta.

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